EL REBECO
Rebeco, mamífero
artiodáctilo (con un número par de dedos), que pertenece a la misma familia de
la cabra y que rumia la comida. Este animal de montaña está distribuido en la
actualidad en casi todas las grandes cordilleras de Europa central y
meridional, así como en Asia Menor. El rebeco es de origen asiático, aunque se
encuentra en Europa desde, por lo menos, el pleistoceno medio, hace unos
350.000 años. Mide unos 80 cm a la altura de la cruz y su peso oscila entre 23
y 50 kilogramos. Ambos sexos tienen cuernos y sólo en ocasiones su longitud
sobrepasa los 17 cm; son negros, nacen verticales desde la base de la frente y
se doblan hacia atrás en la punta formando un gancho. El color del pelaje es
variable, pero todos los rebecos se caracterizan por tener bandas de pelo
oscuras, una a lo largo del dorso y otras dos que parten del hocico, atraviesan
la zona de los ojos y alcanzan la base de los cuernos. La cola es corta y de
color negro.
Los rebecos están adaptados perfectamente a la alta montaña, lo
que se refleja en ciertas particularidades anatómicas; entre ellas está el tipo
de pezuña (que le permite una buena movilidad tanto en roca como sobre hielo),
el gran tamaño de su corazón, un número elevado de eritrocitos (glóbulos
rojos), y diversos mecanismos como el pelaje denso de invierno que contribuye a
reducir las pérdidas de calor. Vive en rebaños constituidos por un número de
individuos que oscila entre 5 y 30, y suelen verse grupos formados sólo por
machos o bien manadas mixtas de hembras, crías y jóvenes del año; siempre hay
algún individuo vigilando mientras el resto del rebaño se alimenta y si percibe
alguna amenaza, emite un sonido de alarma característico. Como consecuencia de
las variaciones del clima y de los consiguientes cambios en la vegetación, los
rebecos realizan desplazamientos estacionales en altitud, de modo que suelen
estar en las zonas de alta montaña durante el verano, donde se alimentan de
herbáceas, gramíneas y leguminosas, mientras que en invierno, cuando la nieve
impide el acceso a estas zonas, se desplazan hacia áreas más bajas, donde su
dieta la constituyen sobre todo brotes de coníferas y otras plantas leñosas.
Además, al igual que la mayor parte de los rumiantes, los rebecos necesitan
sol, lo que les conduce durante el verano a las saleras, es decir, los lugares
donde los ganaderos suministran sal a sus rebaños en los pastos de montaña. En
cuanto a su reproducción, estos animales son polígamos. El periodo de celo
ocurre entre finales de octubre y principios de diciembre; los machos se
vuelven más agresivos y defienden un territorio que marcan con una secreción
procedente de las glándulas situadas detrás de los cuernos. Tras un periodo de
gestación de unas 24 semanas (seis meses), la hembra se retira del rebaño a
alguna zona solitaria y pare por lo general una sola cría. Los partos tienen
lugar entre abril y mayo.
Hoy se reconocen dos especies distintas: Rupicapra rupicapra,
que habita en los Alpes, Cárpatos, Balcanes y el Cáucaso, además de otros
sistemas montañosos de menor entidad, y Rupicapra pyrenaica, que se
extiende por los Abruzos, en Italia y en la cordillera Cantábrica y en los
Pirineos, en España. Estos últimos están habitados por una subespecie endémica Rupicapra
pyrenaica pyrenaica, que recibe el nombre común de sarrio. No es una
especie amenazada, carece prácticamente de depredadores, aunque se lleva a cabo
su protección en parques nacionales y reservas naturales, así como su caza
selectiva sobre animales enfermos o de trofeo y sobre los machos adultos. El
rebeco cantábrico está dividido en dos poblaciones y, en general, su estado de
conservación es bueno. También hay un núcleo de población en Navarra, España, y
al igual que el anterior se encuentra en un estado saludable. En general, los
rebecos han sido cazados desde hace mucho tiempo por su carne, por deporte y,
sobre todo, por su cuero suavísimo (llamado gamuza); como consecuencia de ello,
hay algunas subespecies que están consideradas como especies amenazadas.
Clasificación científica: el rebeco, género Rupicapra,
pertenece a la subfamilia de los Caprinos, dentro de la familia de los Bóvidos,
orden Artiodáctilos.
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